TRABAJO CON NIÑOS Y ADOLESCENTES

No podemos considerar un trabajo con niños y adolescentes de forma individual e independiente de su estructura familiar y de sus referentes, los padres.

 

Al  igual que en los adultos, los síntomas de los niños y adolescentes son mecanismos de defensa que se corresponden con una necesidad no cubierta que necesitan compensar.

 

Fracaso escolar, mal comportamiento, problemas de sueño, de alimentación, hiperactividad, déficit de atención, fobias, ansiedad, enuresis, problemas de relación con los otros, baja autoestima… y un sinfín de síntomas comunes en nuestros niños y adolescentes tienen que ver con etapas no resueltas y con necesidades no satisfechas.

 

Para normalizar y resolver estos problemas, llevamos a cabo lo que denominamos Programas de Familia, en los que investigamos, evaluamos y valoramos con la ayuda de los padres qué es lo que está sucediendo y cómo podemos abordarlo.

 

Muchas veces, sobre todo en los casos de niños pequeños, sólo con el trabajo de padres resolvemos el problema. En cuanto entendemos la causa del  síntoma, a través del análisis del funcionamiento familiar, y proporcionamos a los padres la información y las herramientas necesarias para abordarlo, son los padres los que resuelven y el niño o adolescente y la familia restablecen su desarrollo y crecimiento normalizado y sano.

 

En otros casos, el niño o adolescente necesita una pequeña ayuda, acompañada por el trabajo de sus padres, para la resolución del problema. Juntos, nos embarcamos en un trabajo de familia donde  también el niño o adolescente cuenta con su propio espacio terapéutico donde será  atendido de forma individual y se le aportará el apoyo y las herramientas necesarias para conseguir su bienestar .